jueves, 12 de septiembre de 2013

De parches y reformas

publicado el 12 de septiembre de 2013, en la columna "Con peras y manzanas" del Diario de Morelos

Hace un par de meses, detecté que el tirol del techo del baño de visitas se desprendía poco a poco. Ante la sorpresa, me dediqué a observarlo más de cerca y noté una gotera que fluía a razón de gota por 90 segundos. Subí al baño que se encuentra directamente arriba y todo se veía en orden. Llamé al plomero, revisó por encimita y notó que la tina del baño superior ya había perdido el sellador en las orillas, vertió un litro de agua en ese hueco y comprobó que toda el agua se escapaba por el sellador hacia el entrepiso. Su diagnóstico, re-sellar orillas y listo. Observé con atención ahora la tina, evitando mojar cerca del sellador, y el problema persistía. Finalmente, y después de casi una semana de observar con atención y consultar a 2 plomeros, 1 maestro albañil y 1 milusos, decidí remodelar el baño superior. Convertí el hueco de la tina en una regadera y re-entubé su desagüe. Santo remedio, el entrepiso está seco, y el nuevo tirol del baño de visitas seguramente durará otros 20 años.

El daño estructural que puede ocasionar en una casa pre-fabricada una loza de concreto que es humedecida constantemente, es de terror. Si en lugar de analizar el problema paso a paso, desde los efectos hasta las causas, hubiera decidido aplicar parches aquí y allá, seguramente me habría ahorrado las incomodidades de una remodelación, algunos pesos este año y la molestia de ver el cambio de color y estilo entre los mosaicos originales y los nuevos. La solución de corto plazo aparentemente me habría dejado muy bien y tranquila y, si pretendiera deshacerme de la casa pronto, heredaría el problema a otros. Sin embargo, no es el caso. Esa casa la habitará mi hija y su descendencia. Me importa, y mucho, dejársela en las mejores condiciones posibles. De ahí la importancia y la necesidad de haber estudiado el problema de raíz y encontrar un balance costo-beneficio con visión de largo plazo. Incluso, la decoloración del mosaico nuevo contra el antiguo en unos años desaparecerá. No parché, reformé estructuralmente esa pequeña sección. Sé que no quedó perfecta pero tengo todo el tiempo para, ahora sí, ir haciendo pequeñas modificaciones que eleven nuestro confort en ambos cuartos de baño.


Cuando hablamos de Reformas Institucionales, debemos tener el mismo enfoque, ya sean Energéticas, Fiscales, Educativas. De poco servirá maquillar las estructuras antiguas con fines electorales. México es nuestro hogar, y la gran mayoría de los mexicanos y nuestra descendencia, seguiremos habitándolo. Requerimos de opiniones de expertos en distintas áreas, de líderes que observen los problemas con visión integral, desde los efectos a las causas y logren desenmarañar cuáles cambios son indispensables y cuáles pueden irse afinando con los años. Parchar sólo es buena solución temporal para las llantas de nuestras bicis, o de nuestros coches en una emergencia. Dejemos la inmediatez, abramos la mira temporal, involucremos a expertos en todas las disciplinas necesarias y pensemos sustentablemente. Sólo así, aplicando el pensamiento científico moderno e integral, podremos lograr que otro México sea posible.


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