jueves, 21 de febrero de 2013

Prejuicios y etiquetas…

publicado el 21 de febrero de 2013, en la columna "Con peras y manzanas" del Diario de Morelos



Una de las grandes cualidades del pensamiento humano es la capacidad que tenemos de clasificar. Cuando volteamos a la calle (como lo hago ahora desde mi oficina en el tercer piso), podemos clasificar lo que vemos en conjuntos de entidades comunes: autos, plantas, personas, edificios. Y a los elementos de esos conjuntos podemos sub-clasificarlos aún más; como autos compactos, deportivos, blancos, nuevos, etc. Esta capacidad de identificación de características comunes es muy poderosa, y nos ha permitido analizar y comprender mejor los fenómenos que suceden en todo el universo y a toda escala. Así ha avanzado la ciencia y la tecnología, encontrando similitudes y diferencias, analizándolas y construyendo explicaciones para ambas.
Sin embargo, esta capacidad de etiquetar al clasificar, la llevamos al extremo con frecuencia y caemos en una conducta bastante anti-científica y francamente muy negativa para la construcción de una sociedad tolerante y colaborativa. Esto sucede cuando le conferimos a todo un conjunto (con su etiqueta genérica) un juicio de valor basado en algunos elementos del conjunto. En estos casos, las etiquetas, herramientas utilísimas para clasificación y análisis, se convierten en instrumentos de prejuicio, y las malgastamos para asignar a un grupo las características de unos cuantos elementos.
Los seres humanos y las comunidades sociales tenemos una alta capacidad de adaptación a circunstancias diversas, aprendemos de nuestras fallas, modificamos actitudes y comportamiento según entorno, historias y ánimo. La intolerante de ayer, es la democrática de hoy. El obstinado de hace unos años, puede ser el receptivo de mañana. Dejemos que las etiquetas sean sólo eso, elementos de clasificación, no de juicio. Lo mexicano es tan creativo e innovador como lo japonés, lo europeo o lo norteamericano. No permitamos que prejuicios instalados en nuestra cultura, por eventos que ni siquiera nos tocaron históricamente, se interpongan al orgullo que debemos sentir al ser parte de una etnia diversa, creativa y multicultural. ¡Viva México y lo mexicano!


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